Informe
General
El
cártamo es una oleaginosa altamente adaptada a condiciones
de aridez. En nuestro país es considerado un cultivo de
importancia secundaria, poco desarrollado y frecuentemente utilizado
como cultivo alternativo principalmente en la región del
noroeste argentino (1).
Presenta como principales características sus bajos rendimientos,
que difícilmente superan en valores medios los 900 kilos
por hectárea, baja tasa de crecimiento inicial que genera
problemas de enmalezamiento y una masa foliar con presencia de
espinas que dificultan el movimiento del personal en las parcelas
bajo cultivo, particularmente durante las tareas de cosecha. Por
los motivos señalados su siembra se ha visto estancada
en la última década.
En
general el destino de su producción es el consumo local.
Tanto el área bajo cultivo como el volumen recolectado alcanzaron
en nuestro país sus máximos valores en la campaña
agrícola 2000/01, ciclo en el que se sembraron 58,4 miles
hectáreas y se recolectaron 43,7 miles de toneladas.
También
conocido como “alazor”, debe su nombre al color rojizo
del colorante vegetal que se extraía de sus flores para ser
utilizado en la coloración de alimentos y en el teñido
de telas y prendas de vestir. Es uno de los cultivos más
antiguos para este uso en el mundo y durante siglos se conoció
en Asia, particularmente en la India, de donde se cree que es originario
Actualmente,
este cultivo provee de aceite, harina de extracción y alimento
para pájaros.
Existen
dos variedades de cártamo: aquéllas que producen un
aceite de alto porcentaje de monoinsaturados, principalmente ácido
oleico, y aquellas con alta concentración de ácidos
poliinsaturados, principalmente linoléico. Ambos tipos contienen
un muy bajo porcentaje de ácidos grasos saturados. Su aceite,
contiene cerca de un 75,0 % de ácido linoléico, porcentaje
considerablemente mayor que en otras oleaginosas como el algodón,
el maní y el olivo. Ese tipo de aceite es considerado de
alta calidad alimenticia, presentando además como característica
su bajo contenido en colesterol, por lo que es muy apreciado en
los restaurantes de alta cocina gracias a sus propiedades.
Además
del uso alimenticio, y por ubicarse dentro del grupo de aceites
secativos o semisecativos se le da otro tipo de usos industriales,
utilizándoselo en la elaboración de pinturas y otros
revestimientos de superficies, así como esmaltes y jabones.
Su color transparente y su propiedad de no tornase amarillo con
el tiempo, permiten su uso en pinturas blancas y/o claras.
El
aceite es obtenido únicamente por presión hidráulica,
no utilizándose solventes en su elaboración, refinándose
mediante métodos convencionales y sin empleo de aditivos
antioxidantes.
Con
respecto a la harina, subproducto de la extracción de aceite,
contiene alrededor de un 24,0 % de proteína y mucha fibra,
por lo que es utilizada como suplemento proteico con destino a la
alimentación del ganado. Con el mismo fin, son utilizadas
sus semillas y hojas tiernas.
Entre los usos populares que se le suelen dar al Cártamo
se pueden citar: al aceite: en la prevención de la arteriosclerosis
y como uso tópico para el control de dermatitis; a las flores
para casos de pérdida del apetito, dispepsias y parasitosis
intestinales y los frutos en problemas de estreñimiento.
Cerca
del 89,0% de la producción mundial de cártamo (2)
se encuentra concentrada en India, Estados Unidos, México
y Etiopía, sin embargo, quien realiza la mayor contribución
es India con poco más del 44,0% de la producción mundial.
La participación Argentina en el ranking de países
productores es prácti camente despreciable, llegando en la
actualidad a tan solo el 1,8%.
(1)En
la actualidad se lo cultiva en Salta, Santiago del Estero y Chaco.
En campañas anteriores además de las citadas provincias
se lo cultivaba en Catamarca, Jujuy y Tucumán.
(2)Según estimaciones de la FAO, la misma
superaría en la campaña agrícola 2002/03 las
730.000 toneladas.
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